jueves, 6 de octubre de 2011

Seguiremos haciendo historia

Por Mayra Lamotte Castillo

Foto: Gerardo Mayet Cruz

“A los atletas, entrenadores, profesores y trabajadores de la rama deportiva nos duele y condenamos el bochornoso crimen de Barbados, perpetrado el seis de octubre de 1976 por dos terroristas venezolanos contratados por otros dos de origen cubano: uno, ya fallecido, y el otro, Luis Posada Carriles, se pasea libre por las calles de la Florida, pero algún día lo tendrá que pagar.

“Ellos hicieron estallar un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo, con 73 pasajeros a bordo, todos civiles, entre los que estaban atletas cubanos muy jóvenes de los equipos femenino y masculino de esgrima, quienes felices traían las medallas de oro a la Patria con lo que demostraban su supremacía en ese deporte en el área, incluso una de las muchachas iba a darle la noticia a su esposo y a la familia de que estaba embarazada.

“Esa abominable acción formó parte de la operación Cóndor y demuestra todo el odio del imperio hacia nuestro pueblo, pero no acaba de comprender que la Revolución permanece tan fuerte como nunca y que seguiremos unidos haciendo historia. (Hirán Rodríguez Echeverría, profesor de Deportes)

sábado, 1 de octubre de 2011

Cicatrices en la memoria


Aunque han pasado 24 años, todavía irrumpe el susto en los ojos del pinero Luis Manuel Reyes Nicot cuando relata –a través del lenguaje de señas – el dramático acto de piratería aérea del cual fue víctima cuando elementos antisociales trataron de secuestrar el avión de Cubana de Aviación que iba a rendir el último vuelo Habana-Gerona, el 10 de marzo de 1987.



“Tenía solo seis añitos –explica – y regresaba junto a mis padres de un turno médico; como la aeronave demoraba en salir, mi padre me sentó en sus piernas y los pasajeros empezaron a inquietarse; entonces dos hombre se pararon, cada uno con una granada en sus manos, y comenzaron a decir palabras que no entendí bien, pero el objetivo de los malhechores era llevarse a la fuerza el avión hacia los Estados Unidos.


Como la aeronave llevaba ahí casi una hora sin moverse y los pilotos no accedieron a su petición, dijeron que iban a tirar las granadas por la cabeza y los pies de nosotros; recuerdo que vi por la ventanilla carros de bombero, ambulancias y personas que se acercaban y rodeaban el avión.

“Uno de los pasajeros le fue encima al que iba a tirar la granada y en el forcejeo explotó y resulté uno de los heridos, al final se controló la situación y apresaron a los tres delincuentes: una señora que era la mamá de uno de los terroristas y el sobrino”.

Escucho a Luis Manuel, quien acaba de impartir una clase de Lenguaje de Señas a sus alumnos de la escuela especial Venancio Rives Ortega, en la Isla de la Juventud su ciudad natal, y comprendo que para este joven discapacitado, que cursa en la Universidad el tercer año de Licenciatura en Informática, son tan imborrables las heridas de su cuerpo como las cicatrices en su memoria.